El debate y el disenso se han perdido. Cada quien esgrime su verdad, y no interesa lo que opinen otros. Ese hueco se ha cubierto de autoritarismo. La mordaza acecha.
La revisión entre lo que fuimos u otros hicieron y la mirada que hoy tenemos hace justicia en muchos casos, aunque en otros se convierte en una contradicción o una treta maniquea.