Desde que el mundo ya no se divide por color, el miedo al diferente, al raro, al de acento extraño, se ha acentuado. Se asimila que el racismo existen sin consecuencias.
La revisión entre lo que fuimos u otros hicieron y la mirada que hoy tenemos hace justicia en muchos casos, aunque en otros se convierte en una contradicción o una treta maniquea.