Así estamos, enhiestos, plantando cara al vendaval, desconfiados de que en algún momento se transforme en brisa. Predispuestos a no cargar sapos ni beber veneno ajeno.
La revisión entre lo que fuimos u otros hicieron y la mirada que hoy tenemos hace justicia en muchos casos, aunque en otros se convierte en una contradicción o una treta maniquea.